Ubaldo Matildo Fillol.

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El 21 de Julio de 1950, en San Miguel del Monte, Provincia de Buenos Aires, nacía uno de los mejores arqueros de futbol de todos los tiempos, ese día llegaba al mundo, Ubaldo Matildo Fillol. Era tal su amor por el futbol que en el club de su ciudad jugaba en dos divisiones, en una de arquero y en la otra de número 5. En 1965, su amigo Pando, lo convence de probar suerte en un club de primera división, se acercaron al Quilmes A.C. que efectuaba pruebas para nuevos jugadores. Los técnicos de inferiores quedaron encantados con su desempeño, le hicieron un lugar en la pensión y le consiguieron un trabajo en una panadería.

A los 18 años debutó en primera división en un partido contra Huracán en la cancha de Boca Juniors, cuando todo se parecía a un cuento, le tocó hacer el servicio militar interrumpiendo su carrera. No le costó reinsertarse en el futbol, Carmelo Faraone le dio la titularidad y pese a que Quilmes perdió la categoría, Fillol fue el mejor arquero del campeonato. Al año siguiente una decena de clubes se peleaban por sus servicios, fue Racing quien ganó la pulseada, Fillol jugó dos temporadas memorables atajando 6 penales en un campeonato, record aún vigente.

En 1975, Amadeo Labruna estaba obsesionado con sacar a River Plate de la sequía de 18 años sin campeonatos y lo consideró una prioridad, no se equivocó. No solo terminó con largos años sin títulos, sino que obtuvo 7 torneos locales. Fue escalando posiciones en la Selección Argentina, desde su debut en 1974 Cesar Luis Menotti lo tuvo como prioridad sobre su competidor Hugo Gatti.

Fue una pieza fundamental en la obtención del Campeonato Mundial «Argentina ’78» cuando en semifinales atajó el decisivo penal al polaco Deyna. Inició un periplo por varios clubes como Argentinos Juniors, Flamengo, Atlético Madrid, Racing Club y Velez Sarsfield. Dentro de esos clubes siguió cosechando títulos, dos en Brasil, la Supercopa española y la Supercopa sudamericana. Quiso el destino que su último partido como profesional jugando para Velez fuera contra su equipo de los amores River Plate y mostrando un admirable profesionalismo, atajó un penal que le impidió a River alcanzar el campeonato. Redefinió el puesto, con unos reflejos extraordinarios, demostró que con las piernas se podía atajar mejor que con las manos además sus interminables «voladas» hacían dudar si 7.35 mts era mucha distancia.