Sophia Loren.

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El 20 de Septiembre de 1934, en Roma, Reino de Italia, nacía una de las mujeres mas bellas del mundo e ícono de la femineidad, seducción y pasión, ese día llegaba al mundo Sophia Loren. Nacida con el nombre de Sofia Villani Scicolone, creció en Pozzuoli, sur de Italia a cargo de su abuela, ya que su padre abandonó la familia y su madre, profesora de piano, trabajaba todo el día. A comienzo de los años ’50 regresó a Roma para probar suerte en el espectáculo, se inició en pequeños papeles como extra, y fotonovelas con el seudónimo de Sofia Lazzaro.

Luego de ganar varios concursos de belleza, Carlo Ponti se fijó en ella, a tal punto que se enamoraron y casaron en 1957, previo a esto, en 1954, Vittorio De Sica y Marcello Mastroianni, la recomendaron y solicitaron para que los acompañen en sus películas desplazando a la mismísima Claudia Cardinale y Gina Lollobrigida. Hollywood no permaneció expectante de la nueva estrella y la convocó para trabajar en los EEUU, fruto de esta época son «Orgullo y pasión» junto a Cary Grant y Frank Sinatra y «El pistolero de Cheyenne» junto a Anthony Quinn.

Sophia venció el preconcepto de la mujer bella no es buena actriz, sus papeles dramáticos o picarescos eran de gran factura, se ganó el respeto de una industria impiadosa y fue reconocida con mas trabajo y premios. Su papel en «Dos mujeres» es el pináculo de su carrera, una desgarradora interpretación de una mujer abusada en la segunda guerra , le valió 22 premios, entre ellos el de «mejor actriz» en Cannes, Berlín y Venecia, además de uno de los 2 «Oscars» de su carrera.

En 1982 estuvo 18 días en la cárcel por evasión fiscal en Italia, hasta que regularizó su situación. Ya en la madurez se destacó en «Discordias a la carta», junto a Ann-Margret, Walter Matthau y Jack Lemmon, película por la que volvió a ser premiada mundialmente. Poco a poco se fue alejando del cine para incursionar en el teatro, como productora y como protagonista. Durante toda su vida se le preguntaba «Cual era el secreto de su belleza y su espléndido físico», ella sonriente siempre decía «Todo lo que ven, se lo debo a los espagueti».