Sáenz Peña: propietarios solicitaron la reapertura de los gimnasios en la localidad.

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Haydee Cudeé, Laura Fernández y Claudio Blanco, tres dueños de gimnasios en la localidad de Sáenz Peña, ofrecieron una conferencia de prensa para dar a conocer su postura sobre la reapertura de sus espacios de trabajo, los cuales aún no estarían incluidos en la ‘Fase 3’ que anunció días atrás la Municipalidad.
A su vez, destacaron que en el acuerdo que pactaron los comerciantes autoconvocados luego de la manifestación de ayer, tampoco está incluida la actividad física, por lo cual los gimnasios no abrirían sus puertas el lunes.
En ese sentido, los propietarios comentaron que en la ciudad existen más de 44 gimnasios que hace casi 100 días no pueden trabajar, y que el pasado 22 de mayo han firmado un acta de acuerdo para cumplir con los protocolos sanitarios, los cuales ya fueron conformados en consenso, respetando medidas de higiene y horarios de apertura diagramados por el municipio.
“Existe la necesidad de que los gimnasios funcionen, ya que hay mucha gente que al no tener un lugar específico corren en la calle, en la plaza, en las avenidas a veces sin barbijo y realizan ejercicios sin ser controlados”, señalaron.
Por su parte, Laura Fernández dijo que lo único que necesitan es trabajar, y además los profesores y dueños de los gimnasios quieren saber que van a pasar con sus alquileres, ya que en los últimos tres meses sólo pudieron trabajar dos semanas, y ante una inobservable resolución, generaría “otro mes de deuda”.
“Nosotros no podemos estar abriendo y cerrando a cada rato, queremos una respuesta como comerciantes, como dueños de un lugar donde la gente hace salud”, destacó Fernández, y agregó que “no es un lugar de recreación, ni donde la gente va a pasear, los que van a los gimnasios van a tratarse su salud, su estado físico y también a generar en nosotros un ingreso para sus familias”. “Lo único que queremos es trabajar”, sentenció.
El profesor Claudio Blanco señaló que en las tres semanas que pudieron volver a trabajar, no solamente respetaban los horarios, sino que además el control fue más estricto, ya que por los espacios les dieron una cierta cantidad de gente, lo que implicaba trabajos mayormente personalizados. “Pedimos la reapertura de los gimnasios para evitar que la gente salga descontroladamente a correr o hacer gimnasia sin alguien que los controle”, sostuvo.