Primo de Rivera.

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El 13 de Septiembre de 1923, se iniciaba una triste página de la historia española, esa mañana se producía el golpe militar que marcaba el inicio de la dictadura de Primo de Rivera. Desde la asunción del Rey Alfonso XIII en 1902 una escalada militarista se adueñó de las decisiones de la corona, con solo 16 años el flamante Rey era muy influenciable. En Diciembre de 1922 el liberal Manuel García Prieto formó gobierno y se hizo cargo del estado, su debilidad institucional se hicieron evidentes desde el principio, huelgas, violencia callejera y desplantes militares eran moneda frecuente.

Un grave incidente en el Protectorado de Marruecos provocó que prieto cediera ante las pretensiones de rebeldes rifeños liderados por Abd el-Krim y pagara una fortuna por militares españoles secuestrados, esto fue tomado por los altos mandos como una claudicación. A finales de Agosto, un grupo de militares de negó a abordar un barco rumbo a Marruecos, el gobierno de Prieto decidió no sancionarlos, los altos mandos militares recomendaron una sanción ejemplificadora ante semejante acto de cobardía y desacato, sin embargo no hubo castigos, esto rompió definitivamente la relación entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas.

La madrugada del 13 de Septiembre de 1923, el militar de más alto perfil, Capitán General de Cataluña Miguel Primo de Rivera, declaró el estado de guerra y tomó la ciudad de Barcelona. El Rey Alfonso XIII se encontraba de vacaciones en San Sebastián y emprendió el viaje a Madrid para encontrarse con Prieto con llamativa lentitud. A excepción de Valencia, el resto de las ciudades se plegaron al golpe mientras Primo de Rivera aclaraba que estaba dirigido a los «Los políticos y no al pueblo». Cuando Prieto esperaba el apoyo real, Alfonso XIII pactó con Rivera entregarle la conducción del país si mantenía los privilegios de la monarquía, acababa de morir la democracia española.

La dictadura de Primo de Rivera disolvió el parlamento, anuló las libertades individuales, prohibió los partidos políticos, derogó el derecho a huelga y declaró ilegales a los sindicatos. En los años venideros se multiplicaron los regímenes autoritarios y fascistas en toda Europa, luego de una reunión con el dictador italiano Benito Mussolini, Primo de Rivera declaró «Mussolini es el apóstol de la campaña contra la anarquía y la corrupción política», todo dicho.