¿Por qué el crimen de Cecilia Basaldúa se volvió un laberinto sin salida?

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El próximo sábado se cumplirán tres meses del femicidio de Cecilia Basaldúa, el crimen que sacudió a la ciudad de Capilla del Monte y que se produjo en plena cuarentena. Las dudas y las demoras en las pericias dominan el escenario. Para la justicia, el único detenido es el autor material del asesinato; para la familia de la víctima se está protegiendo a un «pez gordo» y para la familia de Lucas Bustos, el joven es un «perejil» a quien buscan culpar.

La causa es un rompecabezas donde las fichas esenciales aún no conoce y la principal preocupación es que la investigación llegue un punto muerto. La joven turista bonaerense de 35 años fue encontrada sin vida en un paraje cercano al basural de Capilla del Monte, tras veinte días de intensa búsqueda. Desde ese entonces, tanto la abogada de la familia Basaldúa como el letrado que defiende al sospechoso, coinciden en que «la causa está paralizada» y confían en que los resultados de las pruebas de ADN serán determinantes para despejar algunos interrogantes.

Cecilia había llegado a la ciudad del Uritorco tras vivir una larga experiencia por la geografía latinoamericana y con el sueño de escribir un libro de viajes. Intentó pernotar en un camping de la zona pero no la admitieron «por la pandemia» y terminó quedándose en una casita a orillas del río Calabalumba.

Daniel Basaldúa es el padre de la viajera y está convencido de que Gabriel Mainardi, dueño de la propiedad donde la joven asesinada tenía su carpa y quien denunció su desaparición, tuvo que ver con el crimen. «Él había hablado conmigo cuando me llama a Buenos Aires, dijo que Cecilia se había ido por un brote psicótico y le dije que no podía ser, que no era normal de ella, que no tenía eso. Mainardi dijo que estaba preocupado porque había dejado la computadora y el teléfono ahí. Después de hablar con él, hicimos la denuncia y la pasaron a Capilla. Según dicen, lo allanaron»; sostuvo.

La búsqueda de Cecilia demandó un fuerte despliegue de las fuerzas de seguridad locales que culminó cuando el pasado 25 de abril, sus restos mortales fueron hallados un día después de que sus padres llegaran al pueblo. El cuerpo fue encontrado por un peón de campo que buscaba animales cerca del basural. A los tres días, fue detenido Lucas Bustos, un joven de 23 años cuya familia sostiene que es inocente. «Y si está preso un perejil, hay suelto un pez gordo»; denunciaron desde su entorno.

Los Bustos viven todos en comunidad: los padres, los hermanos, los maridos, las mujeres y los niños. Sergio Sánchez es abogado particular de Lucas Bustos y explicó que es un chico introvertido, retraído, tímido, al punto que los investigadores estuvieron dos horas tomando sus datos personales.

Por otro lado, la abogada de la familia Basaldúa, Daniela Pavón, admitió estar preocupada por la «demora excesiva» para obtener los resultados de las pericias de ADN y dijo: «Estamos aguardando todavía los resultados de las pericias de ADN, que van a ser determinantes. No tenemos fecha precisa, pero ya deberían estar. Las pericias comenzaron hace más de 60 días y hasta ahora sólo obtuvimos algunos resultados parciales. Seguimos esperando eso y reclamando por la demora».