“Palacio Barolo”.

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El 7 de Julio de 1923, en la Avenida de Mayo 1370, Buenos Aires, se inauguraba el edificio más bello y enigmático de la ciudad y por mas de 10 años, el mas alto de Sudamérica, ese día abría sus puertas, el “Palacio Barolo”. En 1919 el empresario textil Luis Barolo tuvo la idea de construir un gran edificio de oficinas en la emblemática Avenida de Mayo, utilizando tres pisos para sus negocios y alquilar el resto del inmueble a otras empresas, para ello compró un gran predio en Avenida de Mayo 1370 con salida a la calle posterior Hipólito Yrigoyen.

El proyecto se lo encargó al Arquitecto Italiano residente en Argentina, Mario Palanti, lo eligió al quedar maravillado por el «Edificio de los Atlantes» en Avenida Rivadavia, Barolo dio a Palanti un abultado presupuesto y libertad total en el diseño, la respuesta arquitectónica del arquitecto sobrepasó las expectativas. Palanti, un admirador de Dante Alighieri, se inspiró en «La divina comedia» para la estructura volumétrica del edificio, posee tres partes, (cielo, purgatorio e infierno), tiene 100 mts de altura, (misma cantidad de cantos), tiene 22 pisos, (Misma cantidad de estrofas de los versos), el plan inicial de Palanti y Barolo era solicitar el traslado de los restos de Alighieri para que reposaran en el «Empíreo» del edificio, un faro de 300.000 bujías «sistema Salmoiraghi» que Palanti decidió instalar en la cúpula del edificio para que se convirtiera en el primer objeto de la ciudad visible desde Montevideo.

Como debajo del terreno pasaba un arroyo entubado, el diseño de los cimientos y sótanos debieron considerarlo y hoy es el único acceso habilitado al arroyo. Palanti diseño, absolutamente «todo» el edificio, incluyendo, ventanas, rejas, pisos, artefactos de iluminación, puertas, herrajes, sanitarios, etc, todo fue pedido a la empresa que se encargaría de su construcción, Wayss & Freytag, el resultado es una obra coherente, única e íntegra. En su construcción que costó 4.500.000 pesos moneda nacional, se emplearon 650.000 kg de acero y casi 4 millones de ladrillos y marcó la gran innovación del uso artístico del hormigón armado, por su estilo ecléctico con reminiscencias del gótico y especialmente del arte islámico de la India, requirió ornamentaciones en mármol de Carrara que fue traído especialmente para la obra.

Cuando aún el edificio no estaba terminado, en Montevideo se le encargó el Palacio Salvo, hecho que Palanti aprovecho para hermanar ambos edificios, también le colocó un faro en la torre casi idéntica a la del Barolo, así ambas ciudades quedaban según Palanti, «Hermanadas por la luz». En 1997 se lo declaró, «Patrimonio histórico nacional» y su faro fue restaurado en 2009 para ser utilizado durante los festejos del Bicentenario.