Osvaldo Pugliese.

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El 25 de Julio de 1995, en su Buenos Aires natal, fallecía el maestro del tango Osvaldo Pugliese. Nacido en el barrio porteño de Villa Crespo en 1905, hijo de músicos que a muy temprana edad, le compraron un violín y lo enviaron al Conservatorio Odeón, allí Osvaldo hizo su primer contacto con su verdadero amor, el piano. A los 15 años formó parte de su primer banda, un trío junto al bandoneonista Domingo Faillac y el violinista Alfredo Ferrito, con ellos hizo sus primeras armas en el escenario del «Café de la Chancha» un bar llamado así por la escasa higiene.

A los 17 años la bandoneonista Francisca Cruz Bernardo, «La paquita» lo incorporó a su orquesta típica con la que llegó al centro porteño, desde 1924 comenzó a ascender en la consideración de los dueños de orquestas y fue pasando por la de Enrique Pollet, Roberto Firpo y Pedro Maffia con la que se gano el título de «El maestro». Luego de un fallido intento de formar su propia orquesta con el violinista Elvino Vardaro en 1929 volvió a tocar para otros músicos como Alfredo Gobbi, Daniel Héctor Álvarez y Miguel Caló, finalmente en 1935 formó su propia orquesta para la que convocó a Alfredo Calabró, Juan Abelardo Fernández y Marcos Madrigal en bandoneones, Rolando Curzel y Juan Pedro Potenza en violines y a Aniceto Rossi en el contrabajo, debutaron en el Germinal de la calle Corrientes.

En 1936 comenzó a jugarse políticamente, impulsó el Sindicato Argentino de Músicos y al año siguiente se afilió al Partido Comunista Argentino, esto lo enfrentó con los gobiernos de Perón y la Revolución Libertadora, pese a ello resistió las persecuciones y censuras a lo largo de 15 años y desarrolló una brillante carrera como compositor, entre sus obras se destacan, Recuerdo, La Beba, Negracha, Malandraca y su himno La yumba.

A lo largo de su prolongada carrera compuso más de 150 canciones e interpretó más de 600 diferentes temas, el cantante Abel Córdoba fue el cantante de sus temas por más de 30 años. A lo largo de su carrera fue distinguido con innumerables premios, entre los que el prefería «La medalla Alejo Carpentier», máxima distinción cultural cubana, el «Commandeur de L’Ordre des Arts et Lettres» del gobierno francés y tres premios Konex además de ser honrado con el permiso para festejar sus 80 años con un recital en el Teatro Colón.

A los 89 años, el 25 de Julio de 1995 falleció en Buenos Aires y su féretro fue llevado desde la legislatura porteña hasta el Cementerio de la Chacarita por la Avenida Corrientes, «de contramano» como a él le hubiera gustado.