«Masacre de McDonald’s».

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El 18 de Julio de 1984, en San Ysidro, California, EEUU, James Oliver Huberty ingresaba armado en un local de comidas rápidas iniciando una matanza que sería tristemente recordada como la «Masacre de McDonald’s». Huberty, un metalúrgico oriundo de Ohio, fracasó en varios emprendimientos y echaba la culpa al gobierno por sus ineficaces políticas, comenzó a tener problemas mentales, su esposa no colaboraba demasiado ya que también tenía desequilibrios emocionales.

Huberty tomo conciencia de su comportamiento y en reiteradas oportunidades llamó a instituciones mentales pero nunca fue internado. El día anterior a la masacre, llamó al centro de salud mentar de San Ysidro, pero la recepcionista anotó mal su nombre y su teléfono por lo que no le devolvieron la llamada. La mañana del 18 de Julio, Huberty salió fuertemente armado de su casa, según le dijo a su esposa, salía a cazar humanos, ella no hizo la denuncia. Se dirigió al supermercado Big Bear para consumar su acto, pero la cantidad de personal de seguridad lo hizo desertar, se dirigió al edificio lindero, la oficina postal, pero había muy poca gente para su cometido, por la ventana vio el McDonald’s repleto de gente y se decidió a llevar allí su macabro plan.

Ingresó a las 03:40 PM con una Uzi semiautomática, una escopeta Winchester de bombeo calibre 12, y una 9 mm Browning HP, con las que efectuó mas de 250 municiones. El trágico saldo fue de 21 víctimas inocentes, Huberty no dudo en fusilar desde un bebe de 8 meses hasta ancianos de 74 años, por su proximidad con la frontera en su mayoría eran mexicanos. La masacre duró mas de una hora ya que cuando el servicio del 911 envió al grupo SWAT, se equivoco de McDonald’s.

Una vez en el lugar se apostaron en los edificios linderos, desde el techo del correo, cuando el oficial Chuck Foster tuvo a Huberty en la mira, lo abatió. Luego del incidente McDonald’s entregó la propiedad a las autoridades locales para que construyeran un monumento y ampliaran el colegio vecino al lugar. Los familiares de las víctimas iniciaron un juicio a la empresa, pero la justicia determinó que las medidas de seguridad que la ley le exigen al local, de 2 guardias y cámaras de seguridad no pueden hacer nada contra un desequilibrado y desestimó la demanda. Solo fueron indemnizadas las familias de los 4 empleados de McDonald’s asesinados en el tiroteo.