«Lucy»

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«Lucy»

El 24 de Noviembre de 1974, en la Depresión de Afar, Etiopía, se producía el mayor descubrimiento en la historia de la antropología, ese día era hallada «Lucy» el eslabón perdido de la evolución. En 1972 el geólogo francés Maurice Taieb descubrió la Formación Hadar en el Triángulo Afar, la magnitud del yacimiento de fósiles lo obligaron a pedir ayuda a la comunidad científica internacional. Hasta allí se trasladó Donald Johanson, antropólogo Estadounidense, curador del Museo de Historia Natural de Cleveland. Luego de dos años de decepcionantes resultados, el 24 de Noviembre de 1974 mientras exploraba un barranco en la cuadrícula 162 junto al estudiante graduado Tom Gray se produjo el milagro.

Como un tesoro esperando ser hallado un pequeño hueso fosilizado asomaba de la pared del barranco, Johanson y Gray en pocos minutos encontraron fragmentos de cráneo y piernas. Al ver que ningún hueso se repetía se dieron cuenta que estaban frente a un solo ejemplar, esto facilitaría la clasificación e investigación. Esa tarde mientras clasificaban las piezas encontradas y sin saber aún la importancia del descubrimiento decidieron ponerle un nombre. En la radio del campamento sonaba «Lucy in the sky with diamonds» de «The Beatles», Johanson decidió llamarla «Lucy». El descubrimiento consistió en un esqueleto fosilizado casi completo de un homínido perteneciente a la especie Australopithecus afarensis de 3,2 millones de años de antigüedad.

Este esqueleto femenino de 1,1 mts de altura y unos 29 kg de peso en vida murió cerca de los 20 años luego de dar a luz en por lo menos 2 oportunidades. La composición de la rodilla y la cadera demostraban que «Lucy» andaba exclusivamente sobre sus miembros posteriores, claro signo de una evolución hacia la hominización. Con la autorización del gobierno de Etiopía «Lucy» fue trasladada a los EEUU donde fue estudiada durante 9 años. Hoy reposa en una caja fuerte en el museo Nacional de Adis Adeba, Etiopía. En los años 90 fue encontrado el fósil «Ardí», un Ardipithecus ramidus de 4,4 millones de años de antigüedad. El tamaño de su cerebro y articulaciones son aún motivo de estudio y no es considerado un eslabón en la escala evolutiva, por lo que no amenaza el «Reinado de Lucy».