Las claves detrás de «Hermano», el fenómeno editorial que revela secretos oscuros de Mauricio Macri

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«En un año en que las esperanzas de reactivación del alicaído sector del libro chocaron de frente con la pandemia, un nuevo libro político promete mover el amperímetro de las ventas», asegura Alejandro Dujovne en su análisis de «Hermano».

Alejandro Dujovne

Alejandro Dujovne

Mientras periodistas y analistas políticos polemizan en los medios en torno al reciente libro sobre Mauricio Macri, en otro lugar los ojos están puestos menos en las revelaciones que guarda que en las cifras de venta. En efecto, un año después de la publicación de “Sinceramente” el mercado editorial vuelve a mirar atento y esperanzado la aparición de un libro político que, anhelan, inyecte dinero al muy golpeado comercio del libro.

Si dejamos de lado los ejercicios monográficos de carácter académico que cuentan con un público acotado, los libros políticos que suelen desplegarse en las vidrieras y apilarse en las mesas de las librerías son de tres clases: libros escritos por políticos, libros sobre políticos y política realizados por periodistas, y ensayos escritos por especialistas pero destinados a un público más extenso que el que les ofrece la academia.

Tal como demuestra el sociólogo Ezequiel Saferstein, el testimonio, la investigación periodística y el ensayo histórico sobre temas políticos se cuentan entre los géneros más dinámicos, y, en ocasiones, más redituables del mercado editorial. Desde textos muy elaborados cuya voluntad es perdurar en el tiempo, hasta instant books, libros producidos a toda velocidad por las editoriales para satisfacer la demanda del mercado acerca de un personaje o un tema de agenda, la política se encuentra tanto en los catálogos más prestigiosos como en los sellos más comerciales.

Los libros escritos por políticos (o al menos firmados por ellos) suelen multiplicarse cuando se acerca una elección. En buena parte de los casos, estos libros tienen como destino predecible las mesas de saldo. La editorial gana con el pago que hace el autor y el potencial candidato con ver su nombre asociado a un objeto que le confiere prestigio y seriedad a sus ideas e imagen.

En otros, pueden generar algún rédito económico. Y excepcionalmente, muy excepcionalmente, el libro puede convertirse en algo más. Eso es lo que sucedió en 2019 con “Sinceramente”, el libro de Cristina Fernández de Kirchner.

Su presentación durante la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires fue, o así lo interpretamos hoy con el diario del lunes, el primer acto de la campaña que la llevaría nuevamente al gobierno, esta vez como vicepresidenta.

La noche del 9 de mayo, Fernández de Kirchner habló ante un nutrido grupo de referentes de la política y la cultura, entre los cuales se encontraba el futuro presidente de la Nación. Afuera, bajo una lluvia torrencial, miles de personas seguían sus palabras por las pantallas gigantes. Las cámaras, a su vez, llevaban el evento a todo el país multiplicando la audiencia. A esta presentación le sucedieron muchas otras en distintas ciudades del país.

Al libro le bastó una semana para convertirse en la obra más vendida del año, y un par de meses para transformarse en un fenómeno de ventas difícil de igualar en las condiciones actuales de funcionamiento del mercado.

“Una movida así hacía mucho que no pasaba. Me hace acordar a lo que pasó con el primero de Harry Potter. Hoy nueve de cada diez que entraron a la librería preguntaron por el libro de Cristina”, afirmaba entusiasmado el encargado de la librería platense Rayuela a los pocos días de su lanzamiento.

Aunque las cifras de venta en el mundo editorial son un misterio insondable, se estima que el libro superó los trescientos mil ejemplares físicos, a los que suma un elevado número de ventas digitales, y una extraordinaria circulación paralela en PDF.

Su masividad significó un alivio económico para todo el arco librero, tanto para las independientes como para las cadenas. Y si bien fue publicado por Sudamericana, es decir, por Penguin Random House, uno de los dos grupos editoriales más importantes del mercado editorial local, las ventas permitieron que muchas librerías pudieran ponerse al día con las liquidaciones a las editoriales, pequeñas y grandes.

En unas semanas Fernández de Kirchner hizo más por el mercado del libro que los cuatro años del gobierno anterior.

En un año en que las esperanzas de reactivación del alicaído sector del libro chocaron de frente con la pandemia, un nuevo libro político promete mover el amperímetro de las ventas. Según su editorial, también Sudamericana, “Hermano” había agotado la primera tirada de 30 mil ejemplares antes de su lanzamiento y ya estaba en marcha una segunda con igual número que, dicen no sin cierto ánimo de marketing, también estaría vendida.

Este título pertenece a la segunda categoría, libros escritos por periodistas. Para un político ser el tema central de un libro, incluso si es crítico, es un signo objetivo de su ascenso o posición en lo más alto de la vida pública nacional. Especialmente si se trata de una editorial grande o de prestigio.

La publicación de un título centrado en una figura política presupone un cálculo económico acerca del interés que puede despertar en un público relativamente amplio. Y para todo periodista político que se precie de tal, publicar al menos un libro sobre un personaje o un tema de la política argentina es un modo de afirmar su lugar en ese campo.

Por supuesto, la calidad de los textos varía enormemente, lo mismo que su éxito comercial, que no siempre depende de la calidad, sino de otros factores como la relevancia de esa figura en el momento de su lanzamiento. O, como en el caso del trabajo de Santiago O´Donnell, del interés y curiosidad que despierta el testimonio directo de alguien tan cercano al expresidente como su propio hermano.

En este sentido, “Hermano” se inscribe en una serie muy específica de libros políticos: los que portan la palabra de quienes tienen acceso directo a la intimidad de la figura pública. Personas que prometen develar aspectos ocultos, inmorales, ilegales, tanto de la vida privada como política de estas figuras.

Esta operación produce dos efectos en el lector. Por un lado, la indiscreción de alguien tan cercano le otorga un estatus de verdad que otros libros, por más documentados que estén, no tendrían. Por la otra, presenta un drama. La exposición pública de los secretos es, en el fondo, una traición.

En este caso, el libro puede ser leído como la novela de una traición familiar. Cuando se produce esta operación editorial y se trata de una figura pública tan importante como la de un expresidente, es muy probable que el libro se convierta en un escándalo y, gracias a eso, alcance la repercusión comercial y mediática buscada.

Mas aún cuando, como suele suceder, se hace todo lo posible para impedir su publicación. “Fire and Fury: Inside the Trump White House” (Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump) de Michael Wolff fue un éxito arrasador de ventas a inicios de 2018 en Estados Unidos.

Veinte días después de su publicación, el sello Henry Holt, propiedad del grupo Macmillan, informaba que el libro había vendido 1.700.000 ejemplares en todos los formatos, incluido el audiolibro. Wolff no es pariente ni amigo de Donald Trump, sino un periodista al que el recién electo presidente le permitió un acceso casi irrestricto a la vida en la Casa Blanca.

A través de entrevistas y del registro directo de reuniones, Wolff ofrece un relato crudo, directo y demoledor de la personalidad y estilo de presidencia de Trump. Unos años antes, en 2014, el presidente francés François Hollande fue blanco de un libro escrito por su ex pareja, la periodista Valérie Trierweiler. En este caso, “Merci pour ce moment” (Gracias por ese momento) reúne anécdotas que revelarían el pensamiento íntimo de Hollande y describe el affaire del entonces presidente con la actriz Julie Gayet. En un par de semanas, el libro superó los 400 mil ejemplares vendidos.

Después de cuatro años de críticas sostenidas a su gestión económica y cultural, quizás llegó la hora en que el mundo del libro deba agradecerle al expresidente haber prestado su nombre e intimidad en beneficio de su industria.

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