Las categorías nacionales podrían regresar recién en septiembre

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Hace instantes los futboleros  recibieron la noticia que estaba esperando: La primera división- masculina y femenina- regresará este lunes 10 de agosto a los entrenamientos bajo todos los protocolos previstos por la Comisión Médica de AFA y el Ministerio de Salud. Pero, ¿ el resto?  Lo más probable – aunque se dé como confirmado siempre hay que esperar que llegue el momento- inicien con los entrenamientos entre el 7 y el 18 de septiembre. Es decir, un mes más tarde. ¿Por qué?

En principio, el protocolo establece testeos de inicio y semanales.  Todos los clubes realizarán un primer tests 72 horas antes de comenzar la primera jornada de entrenamientos con un análisis PCR y un hisopado. Y después, en ese primer día de prácticas, se realizará el segundo test, que se repetirá semanalmente a cada plantel y que alcanzará a un promedio de 60 personas entre futbolistas, cuerpos técnicos y auxiliares.

Es fácil contarlo, lo difícil es ponerlo en práctica. El principal motivo que hace difícil el regreso de las categorías de ascenso del futbol nacional para por los costos. ¿Cómo se costeará tantos testeos  cuando los clubes del fútbol argentino están sufriendo las consecuencias económicas de la pandemia? Para ello, el Consejo Federal deberá adaptar el protocolo pensando en la realidad de los clubes y ligas.

En segundo lugar, una vez adecuado el protocolo que usará Primera División a la realidad del resto del país,   los clubes deberán ponerlo en práctica. Para ello, también habrá que tener en cuenta la situación sanitaria de cada provincia a la hora de regresar a los entrenamientos.

Bajo estas circunstancias, prevén que la fecha de regreso total de los entrenamientos en todas las categorías será a inicios o mediados de septiembre. Si todo marcha como lo piensan, For Ever y Sarmiento podrían iniciar los testeos entre el 7 y el 18 de septiembre. Eso sí, y sin ánimos de caer en la redundancia, habrá que ver como se costean los hisopados.

Ni siquiera los tiempos de pandemia ni la situación caótica de los clubes nacionales pueden equilibrar la balanza a la hora de medir las prioridades ya que todo lo relacionado al regreso de la actividad más esperada por todos los argentinos tiene detrás los obvios intereses económicos por encima de los deportivos. En este sentido, una vez más, el federalismo del fútbol nacional sólo es cuestión de palabras y no de hechos.