«La Matanza del Jueves de Corpus Christi».

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El 10 de Junio de 1971, en la Ciudad de México, una marcha estudiantil era reprimida por un grupo paramilitar dejando un saldo de 30 muertos en lo que se llamó «La Matanza del Jueves de Corpus Christi». Luego que los movimientos estudiantiles fueran despedazados en la matanza de Tlatelolco en 1968, el flamante presidente Luis Echeverría Álvarez quería dar muestras de apertura y tolerancia por lo que abrió el juego a las viejas organizaciones juveniles liberando a sus presos políticos y permitiendo el regreso de dirigentes del exilio.

En Marzo de 1971 en la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey se realizaba la primera elección abierta de autoridades, en ella fue electo como nuevo rector Héctor Ulises, un opositor al nuevo presidente. la reacción de Alvarez fue recortar el presupuesto para esa Universidad y envió un proyecto de ley para derogar su autonomía provocando la reacción del alumnado. Pese a que el gobierno dio marcha atrás con las medidas, los estudiantes de todas las universidades convocaron a una marcha para el Jueves 10 de Junio, el día de Corpus Christi en la capital mexicana.

El presidente Alvarez no quería cargar con una represión y dio la orden a las fuerzas policiales que mantengan una fuerte presencia, pero pasiva y dejaran expresarse a los estudiantes. El día de la multitudinaria marcha, la ciudad amaneció copada por la policía, dejando los corredores para su desarrollo pero bloqueando el acceso a los edificios públicos. Cuando la marcha avanzaba por la Avenida San Cosme, un grupo de choque armado con «varas de Kendo» atacó a los estudiantes, se trataba del grupo «Los Halcones» que al grito de ¡viva el Che Guevara! intentaron ocultar su origen y propósitos.

Al ver que no podían doblegar al nutrido grupo de estudiantes aparecieron las primeras armas largas, la marcha fue coronada por una lluvia de metralla. Los detenidos eran subidos a camionetas sin placas donde eran rematados, por la noche un grupo de hombres armados ingresó en el Hospital Rubén Leñero donde ultimaron a los heridos, las cifras de muertos es aún un misterio aunque no fue menor a las 100 personas. El presidente negó enfáticamente su responsabilidad, las miradas recayeron en el regente de la ciudad Alfonso Martínez Domínguez a quien se señaló como el convocante de «Los Halcones». La investigación determinó que el grupo que provocó la matanza no eran estudiantes radicalizados, sino que eran militares provenientes de la Brigada de Fusileros Paracaidistas del Ejército entrenados en 1968 por antimotines franceses y un grupo de la CIA. Las responsabilidades políticas son aún una deuda de la justicia mexicana.