“La masacre de Avellaneda”.

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El 26 de Junio de 2002 en inmediaciones de la estación ferroviaria de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, una represión policial que buscaba desalojar a manifestantes sociales, terminó con la persecución y asesinato de los jóvenes militantes Maximiliano Kosteki (21 años) y Darío Santillán (22 años), a este hecho se lo conoce como “La masacre de Avellaneda”.

En esos años la Argentina estaba en una gravísima situación económica y social producto de las políticas que enajenaron los recursos naturales y económicos en los años ’90, sumado a los descalabros y desatinadas medidas de ajuste del ya depuesto gobierno de Fernando De La Rua. El gobierno se encontraba en manos del Doctor Eduardo Duhalde, que asumió, no por el voto popular sino por una asamblea legislativa, este devaluó el valor de la moneda en un 75% provocando que mas del 50% de la población se encontrara debajo de la línea de pobreza.

Estas circunstancias devinieron en el surgimiento de infinidad de organizaciones sociales al margen de la organización política tradicional, una de ellas era la “Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón”, a ella pertenecían Kosteki y Santillan. La mañana del 26 de Junio cuando las columnas de manifestantes llegaron al lugar para cortar el Puente Pueyrredón a 200 mts de la estación Avellaneda se encontraron con grupos de choque de la policía bonaerense, luego del primer choque, un grupo de policías encabezado por el comisario Alfredo Fanchiotti se separaron del operativo para perseguir a los manifestantes que huían hacia la estación.

El comisario y varios de sus hombres ingresaron al hall principal disparando con sus escopetas Itaka impactando a Maximiliano Kosteki en el tórax, cuando Darío se acercó a socorrerlo recibió un disparo en la cintura que le seccionó la Aorta, ambos murieron de inmediato. Pese a la ocultación de pruebas la investigación determinó las culpabilidades del comisario Alfredo Franchiotti y el cabo Alejandro Acosta, quienes fueron condenados a cadena perpetua.

Estos hechos marcaron el fin del gobierno de Eduardo Duhalde, quien se vio obligado a llamar a elecciones y antes de un año entregar el gobierno a un presidente elegido por el voto popular. Hoy hay un proceso administrativo para cambiar el nombre de la estación Avellaneda por el de “Darío y Maxi”, todos los años se reúnen miles de manifestantes a pasar la noche en Avellaneda para amanecer los 26 de Junio sobre el puente que se quiso ocupar aquella mañana.