La cuarentena argentina no fue un fracaso

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El diario británico Telegraph analizó como Argentina está afrontando la pandemia y concluyó que nuestro país «demuestra que las cuarentenas prolongadas son un desastre». Sin embargo, las estadísticas y menciones destacadas de la OMS y la ONU van hacia un sentido contrario sobre la estrategia argentina ante la pandemia. Para un investigador del Conicet las respuestas de por qué fracasan las estrategias para contener los contagios de coronavirus “no están en la medicina sino en la sociología”.

La conclusión del Telegraph pareciera ser una lectura apresurada y con un error de contexto. El informe crítico contra la cuarentena argentina no cuenta que el aislamiento social, preventivo y obligatorio en nuestro país solo se cumplió efectivamente el primer mes, la que comenzó allá por mediados de marzo de este año. Después ya no fue lo mismo. Esto mismo lo reconoció el presidente Alberto Fernández el 14 de agosto, cuando afirmó que “la cuarentena no existe más”.

Ese incumplimiento social de la cuarentena fue a pesar de la voluntad del gobierno argentino. Desde la gestión nacional y provincial, todo el tiempo se hizo hincapié en la importancia, en la necesidad de cumplir con el aislamiento. Sin embargo hubo mucho fogoneo anticuarentena de parte de sectores mediáticos influyentes y cierta parte de la oposición política. Hablaban de infectadura. Hasta la compararon con el ghetto de Varsovia, como lo hizo el intelectual de derecha Juan José Sebreli el 28 de mayo al cuestionar el aislamiento focalizado en Villa Azul, en el conurbano bonaerense.

Ahora, que los números de infectados de COVID no paran de crecer en nuestro país, los que antes despotricaban contra la cuarentena y fogoneaban el «cansancio de la sociedad» ante la misma, son los que se alarman ahora por ese crecimiento exponencial de casos.

Elogios para la estrategia argentina frente a la pandemia

El informe de Telegraph se olvidó de mencionar que la estrategia argentina ante la pandemia fue elogiada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la OMS (Organización Mundial de la Salud). También la prestigiosa revista norteamericana Time destacó cómo nuestro país priorizó el salvar vidas ante que cuidar la economía. El medio estadounidense se mostraba sorprendido de observar a Argentina entre los países que mejor responden a la pandemia del coronavirus, “pese a que ese país entró a su noveno default financiero” (en ese entonces todavía no se había cerrado el acuerdo con los acreedores externos por la deuda, cosa que se logró recientemente), decía el Time a fines de junio.

En ese sentido, se puede inferir una ecuación sencilla: mientras la cuarentena se cumplió efectivamente, los contagios no se aceleraron. O sea, la cuarentena no fue un fracaso. Al contrario, funcionó. Pero además el aislamiento fue eficaz para darle al servicio sanitario de nuestro país mucho tiempo para equiparse con camas, salas de terapia, respiradores, oxígenos y todos los equipamientos médicos para prepararse ante una eventual disparada de internaciones por COVID.

No es un hecho casual que cuando la gente comenzó a incumplir el aislamiento obligatorio, y empezó a darse una mayor circulación comunitaria, fue cuando los casos diarios de contagios COVID evidenciaron un salto importante. Los casos se dispararon no por la cuarentena, sino por el incumplimiento de la misma.

Argentina entre los países de menor tasa de letalidad en el mundo

No obstante la fuerte suba de casos diarios de contagios COVID en las últimas semanas, la cuarentena siguió mostrando su eficacia cuando esa suba exponencial de contagios (no por la cuarentena, se insiste, sino porque se dejó de cumplirla o se dieron muchas aperturas) no repercutió en la tasa de letalidad. De hecho Argentina sigue estando bastante debajo de la tasa de letalidad a nivel mundial.

Argentina mantiene una tasa de letalidad relativamente baja. Solo el 2,1% de los infectados han fallecido hasta el momento, mientras que la media global es del 3,4% y la americana está en 3,5 por ciento. Para preservar ese promedio bajo en la medición de letalidad es clave, aseguran desde la cartera sanitaria nacional, evitar el colapso de los sistemas de salud. Algo que se hace más difícil en cuanto aumenta el número de contagiados.

Entre los 10 países con más casos de Coronavirus, y de acuerdo a los datos del 1 de septiembre provistos por la Universidad Johns Hopkins, sólo dos naciones tienen una tasa de letalidad menor a la de Argentina (2,07%): Rusia (1,73%) e India (1,76%).
Los otros 7 países que conforman el “Top 10” de naciones con más casos de Covid han sufrido índices superiores de letalidad. El triste ranking lo encabeza México (10,7%), España (6,20%), Perú (4,44%), Colombia (3,19%), Brasil (3,10%), Estados Unidos (3,04) y Sudáfrica (2,25%).

La cantidad de casos Covid en Argentina comparados con Italia y España

Con los 10.504 nuevos contagios que tuvo ayer Argentina, llega a un total acumulado de 428.239 de casos positivos COVID, y con las 189 muertes que se dieron en las últimas 24 horas, Argentina tiene hasta el momento 8919 muertes por COVID.

Al respecto, vale hacer un ejercicio de comparación con lo que ocurrió en dos países emblemáticos en la lucha contra la pandemia. Italia, tiene hasta ahora alrededor de 270 mil casos acumulados COVID. Mucho menos que los más de 428 mil casos que tiene nuestro país hasta hoy. Pero Italia tiene hasta ahora 35. 491 muertes por Coronavirus. Mucho más que las 8919 muertes que tiene nuestro país por esa enfermedad.

Por su parte, España tuvo hasta el momento 471 mil casos de contagios COVID acumulados. Pero pese a tener solo un poco más de casos acumulados que Argentina, España tiene 29. 152 muertes por COVID. Bastante más que las muertes por COVID que presenta nuestro país hasta el momento.

Más allá de los mensajes anti-cuarentena, o los informes internacionales que hablan del «fracaso de la cuarentena argentina», lo cierto es que la comunidad científica a nivel mundial sigue reafirmando que el aislamiento social sigue siendo la herramienta más eficaz para combatir a la pandemia. En caso de que las personas tengan necesidad de salir, sigue siendo muy importante que cumplan con las medidas preventivas frente al SARS-CoV-2: distanciamiento social (entre 1.5 a 2 metros de distancia), lavarse las manos con frecuencia, o en su defecto, alcohol o cualquier sanatizante para desinfectar las manos, toser en el pliegue del codo, etc.

Inmunidad del cagazo

Daniel Feierstein, sociólogo e investigador del Conicet, analizó ayer la conducta que muestran los argentinos ante la pandemia del nuevo coronavirus, y dio su mirada sobre por qué fracasan las estrategias para frenar los contagios. Para el investigador encontrar una respuesta frente a este interrogante no está en la medicina sino en la sociología.

Al respecto, Feierstein escribió ayer en un extenso hilo de twitter que si los intensivistas nos gritan (como los sobrevivientes) que ya no pueden más, que no tienen cómo contener el nivel de casos diarios, pero les responden con el R de 1,0x, con la creencia mágica en que “ya llega el pico” o con la desesperanza de que “no podemos hacer otra cosa”. Ante eso sostuvo que nada aporta suponer mala intención. “No creo que nadie quiera que mueran argentinos. No sirve echarle la culpa a un político, al otro o a la población. Simplemente no estamos comprendiendo lo que pasa, cuanto menos a nivel de los comportamientos sociales”, analizó.

¿Por qué bajó el pico en Italia o España?, se preguntó el sociólogo al citar al también investigador del Conicet, el químico Roberto Etchenique, para encontrar una respuesta a esa pregunta: “Etchenique lo identificó con precisión: (en España e Italia bajó el pico) por la “inmunidad de cagazo”, resaltó. Para Feierstein el miedo de la gente pudo vencer al mecanismo de negación. “Pero eso tampoco es permanente ni automático y los rebrotes lo demuestran. La negación es persistente”, razonó.

Finalmente, el sociólogo consideró que una forma de negación actual es pensar “tranquis, como en España bajó pero tienen un x% de infectados debe ser que el x % es la inmunidad de rebaño, apenas lleguemos a ese número va a bajar”. Pero ni aquí ni allí funciona así, concluyó.

*Periodista