«Isla del Diablo».

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El 11 de Agosto de 1951, dejaba de existir una de las prisiones mas lúgubres e inhumanas de la historia, ese día cerraba definitivamente la «Isla del Diablo». Cuando Napoleón III asumió la presidencia de la República Francesa decidió la construcción de un presidio en una colonia de ultramar para preservar su territorio continental de criminales peligrosos y opositores políticos, ya que si lograran huir les resultaría imposible regresar al país.

El lugar elegido fue la «Isla de Diablo», una de las tres pertenecientes al «Archipiélago de la Salvación» a solo 11 Km de la costa de la Guyana Francesa, las obras se iniciaron en 1849, solo 3 años después llegó el primer contingente con 304 reclusos. Concebida como una prisión convencional, su situación geográfica y condiciones climáticas le fueron dando una triste fama, a Francia llegaban noticias de muertes masivas por epidemias propias del hacinamiento, el calor y la promiscuidad.

Pese a la escasa distancia a la costa, los primeros reclusos que intentaron escapar nadando fueron sorprendidos por guardias inesperados, los tiburones, cuando los primeros restos humanos llegaron a la costa terminaron por sellar la fama del presidio. Pese a que la administración del presidio se manejaba desde la isla vecina (Isla Real), los guardias del servicio penitenciario eran franceses nativos, por ello también se sentían presos, estaban en contacto con las peores epidemias, no podían regresar a sus casas sino pocas veces al año y sufriendo días de tortuosos viajes oceánicos.

Se calcula que en los 100 años que estuvo en funciones, pasaron por sus celdas más de 80 mil reclusos, el 80% murieron en la isla y fueron enterrados en fosas comunes, por lo que solía decirse que «Ni muerto se sale de la isla del Diablo». Por ella pasaron famosos escritores y políticos como el anarquista Clément Duval, el autor de «La guillotina seca» René Belbenoit, el autor de «Papillón» Henri Charrière y el famoso capitán Alfred Dreyfus, uno de los pocos liberados que se le permitió regresar a Francia.

En 1938, el presidente francés Albert Lebrun, cede ante las presiones internacionales que horrorizadas reclamaban el cierre del presidio y ordena su progresiva desmantelación, pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial postergó la ejecución. En 1946 comenzó el traslado de reclusos a prisiones continental hasta que un decreto del entonces presidente Vincent Auriol la cerró definitivamente el 11 de Agosto de 1951.

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