Hugo del Carril

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El 13 de Agosto de 1989, en la Ciudad de Buenos Aires moría un hombre que se transformó en sinónimo de Tango, ese día se apagaba la vida de Hugo del Carril. Nacido en el barrio de Flores el 30 de Noviembre de 1912 con el nombre de Piero Bruno Hugo Fontana, con solo 2 años de edad fue abandonado por sus padres y dejado a cargo de sus padrinos que lo llevan con ellos a vivir a Francia.

De regresó a la Argentina intenta recuperar su identidad, ingresa en el Colegio Nacional Mariano Moreno, pero fue expulsado, comenzó a trabajar en una jabonería y una cristalería hasta que comenzó a cantar para pequeñas reuniones de vecinos. Hizo sus primeras armas en la radio como cantante de estribillos en vivo hasta que en 1927 los hermanos Leguizamón lo invitan a cantar junto a ellos, aprovechando su tono francés lo apodan Pierrot. Utilizó decenas de alias y seudónimos hasta que junto a Emilio Castaing y Martín Podestá formó el «Trío París» donde tomó el definitivo Hugo del Carril.

Pese a frecuentar las radios más importantes de Buenos Aires aún no vivía del tango por ello realizó un curso rápido e ingresó como taquígrafo en el Congreso de la Nación. Pese a no interesarle la actuación, Manuel Romero lo convoca para «Los muchachos de antes no usaban gomina», Hugo ingresaba al mundo del cine por la puerta grande. Los productores y el público habían encontrado al sucesor de Gardel, su carrera cinematográfica fue meteórica, se fueron sumando «Tres anclados en París», «La vida es un tango» y «Pobre mi madre querida».

En 1949 se mete de lleno en el cine y agrega las facetas de productor y director, como resultado vieron la luz «Historia del 900», «Las aguas bajan turbias», «Más allá del olvido», «Esta tierra es mía» y «Buenas noches, Buenos Aires». De origen radical, abrazó el peronismo con pasión y devoción, junto con Homero Manzi fueron la voz de Perón en las radios, cantó con fervor la versión más conocida de la Marcha peronista. La revolución libertadora de 1955 acabó con los sueños de Hugo, su películas fueron levantadas, prohibidas y secuestradas provocándole un quebranto económico, además fue detenido, era torturado por cantar sin cesar la marcha peronista.

Liberado no tuvo más opción que unirse a otra proscripta, Tita Merello con quién frecuentaba shows en ferias y circos. En 1957 retomó su carrera cinematográfica e incursionó en la naciente TV Argentina, fue uno de los impulsores de «Grandes valores del Tango». En 1975 dirige su última película «Yo maté a Facundo», con problemas económicos, depresivos y pérdida de la vista se fue alejando de la vida pública y solo se mostraba en homenajes y entrega de premios, que fueron muchos. Finalmente sus problemas cardíacos lo doblegaron encontrando la muerte el 13 de Agosto de 1989.

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