Henri de Toulouse-Lautrec

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El 9 de septiembre de 1901, en Saint André du Bois, sud oeste de Francia, moría el pintor que mejor reflejó la noche parisina, ese día se apagaba la vida de Henri de Toulouse-Lautrec. Nació el 24 de noviembre de 1864 en el castillo de Albi en el seno de una familia de la nobleza, en esa época era muy común que para evitar que se dispersen las fortunas, los matrimonios se celebraran entre familiares, este era el caso de sus padres, el conde Alphonse de Toulouse Lautrec Montfa y Adèle Tapié de Celeyran eran primos.

La endogamia trajo consecuencias en la salud de Henri, sus huesos no se desarrollaban limitando su estatura y era muy frecuente que sufriera fracturas sin causas aparentes, aunque peores consecuencias tuvo para su hermano menor, Richard-Constantine que falleció cuando solo tenía un año de vida. Su escasa estatura nunca afectó su amor propio y templó su carácter, solía vestirse con ropas que acentuar sus falencias, a los 16 años decidió ser pintor, para ello pidió ayuda a su tío que lo ayudara a formarse, este le presentó a sus primeros profesores, Princetau, John Lewis Brown y Jean-Louis Forain.

Los tres le recomendaron que por su nivel ya estaba en condiciones de trasladarse a París a buscar la excelencia y hacer conocer sus dotes, tuvo la dicha que sus primeros maestros parisinos fueran Léon-Joseph Bonnat y Fernand Cormon, en el atelier de este último entabló amistad con un tal Vincent van Gogh. A los 20 años se instala en el barrio de Montmartre, allí su vecino Edgar Degas le enseña la noche parisina, Henri se hizo asiduo cliente de cabarets como el Salón de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le Chat Noir y el Folies Bergère. Henri los visitaba con una doble intención, diversión e inspiración, su obra demuestra que obtenía ambas, sus pinturas reflejan la vida nocturna protagonizada por actores, cantantes, bailarinas y prostitutas.

Sus obras generalmente reflejaban ambientes cerrados, iluminados artificialmente, colores irreales y la composición centrada en la gestualidad de sus modelos. Comenzó a centrarse en los personajes burguesas que despreciaban la vida mundana pero sucumbían ante los vicios ofrecidos en ella. pese a la calidad de sus obras, el ingreso de dinero se producía por la venta de dibujos y carteles publicitarios.

Se consideraba un cronista social, que pintaba y reflejaba el mundo en el que vivía, representante fiel de la bohemia parisina, tuvo el final de muchos artistas, alcohol, locura, abandono y miseria, para huir de ese frenesí viajó a la casa de su madre en Saint André du Bois donde murió meses después, el 9 de septiembre de 1901, solo tenía 36 años.