Fughu lanzó su nuevo disco, un rock progresivo duro que le encanta a los europeos.

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El grupo argentino de rock progresivo Fughu acaba de editar su nuevo disco «Lost Connection» con el que se prepara para girar nuevamente por Europa y demostrar en directo que «el under argentino no tiene nada que envidiarle al europeo”, según aseveró su guitarrista Ariel Bellizio.

El músico dijo a Télam que en la escena emergente local “tenemos músicos de excelente calidad y hasta con más sangre que la que puede apreciarse en Europa».

Con más de 15 años de carrera, Fughu invitó a este disco a Göran Edman (Yngwie Malmsteen) y a Claudio “Tano“ Marciello para darle pinceladas a canciones que combinan un potente rock con sofisticados y complejos pasajes instrumentales, como así también canciones simples con un bello y personal encanto.

Su ADN musical tiene raíces de progresivo, con guiños al rock, al folclore y al tango. De hecho, hay quienes dicen que Fughu mezcla a Metallica con Pink Floyd y Edgar Allan Poe.

Grupo Fughu

Grupo Fughu

El quinteto completa su formación con Renzo Favaro en voz, J.M. López en bajo y coros, Alejandro López en batería y coros y Marcelo Malmierca en teclados y coros.

Télam: ¿Qué estaban escuchando para la música del nuevo disco?

Ariel Bellizio: Desde lo musical lo que tiene Fughu es que componemos todos. En este álbum aparecen mucho más David Bowie y Dream Theatre y por ahí un poco más Astor Piazzolla. Aparecieron otro tipo de influencias y tratamos de patearla un poco más lejos todavía.

T: ¿En Europa, con qué tipo de artistas giran?

AB: Pensé que me iba a encontrar con bandas con un despliegue terrible y encontramos que las podés encontrar en cualquier lado. Uno siempre piensa que en Argentina está lo peor y afuera lo mejor y la verdad es que no, acá hay bandas que están muy por encima de las europeas. Después nos dimos cuenta de que tanto en Europa como en México, donde estuvimos el año pasado, nadie quiere lo suyo, todos quieren lo de afuera.

T: ¿En Europa hay curiosidad por la música argentina? ¿En algún momento alguien les dijo que no cantaran en castellano?

AB: No, nunca nos plantearon nada con respecto al idioma, salvo acá. Éramos el bicho raro, sí. De hecho nosotros nos sorprendimos porque en la gira nos habían dicho que éramos el acto principal y teníamos que tocar como mínimo una hora y cuarto. Me acuerdo que íbamos a tocar en un castillo en Poznan, Polonia, y nosotros habíamos compartido parte de la gira con una banda llamada Abstrakt que era de allá. Entonces le dije al cantante “vamos a tocar en Poznan, que es la ciudad de ustedes, ¿No quieren cerrar? Se van a ir todos cuando terminen de tocar”. Pero el polaco de 1,90, rubio, de pelo largo, me respondió: “quedate tranquilo que no se va a mover nadie”. Terminaron de tocar y cuando arrancamos nosotros el lugar estaba lleno y la gente bailaba nuestra música. Fue una fiesta, firmamos los posters y estuvo buenísimo.