Fidel Pintos

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El 28 de Agosto de 1905, en la Capital Federal nacía un pilar del humor Argentino, un hombre que hizo de la «Sanata» un arte y con ello se ganó el amor del público y el respeto de sus pares, ese día llegaba al mundo el gran Fidel Pintos. Nacido en el bajo Belgrano de la ciudad de Buenos Aires, creció entre penurias y ausencias, ya a los 14 años trabajaba como cadete del Banco Holandés, paralelamente integraba el grupo teatral «Churrinche», sus padres empeñados en que se dedicara a su trabajo formal le consiguieron uno de tiempo completo en el Correo Argentino.

En 1933 fueron despedidos miles de empleados, Fidel incluido, por lo que buscó que su capacidad actoral lo rescatara de la miseria, así fue que comenzó a presentar grupos musicales en bares y clubes, en 1938 en una presentación faltó un recitador, Fidel pidió el micrófono y comenzó una alocución sobre plantas, tango y ladrillos, tan inverosímil y disparatada que nadie entendió, pero festejaron aplaudiendo de pié, nacía el «Sanatero». Fidel hizo de la «Sanata» (forma de hablar confusa, incomprensible, en la que se expone un argumento sin sentido ni ideas claras), su forma de expresión, paso de presentador a número principal, a pesar que le era fácil hacer reír solía decir, «uno pica una cebolla y se pone a llorar; tráigame usted una hortaliza que me haga reír».

El éxito lo abrazó con fuerza, con sus personajes, «Mesié Canesú» un modisto afrancesado, bastante chanta, de léxico rebuscado y cursi, y su «Sanatero», recorrió teatro de revistas, la radio y la Televisión, formando parte de los exitosos «Operación Ja Ja» y «Polémica en el bar». Fidel fue el creador de la frase «Eso lo inventé yo», en 1973 el presidente Juan Domingo Perón la utilizó en un discurso, al siguiente programa de polémica en el bar se sentó aparte del resto del elenco haciendo gala de su logro. Orgulloso de su origen humilde solía decir «un actor es un señor que hoy come faisán y mañana se come las plumas», por lo que siempre ayudó a sus colegas en desgracia, fue un padre para Alberto Olmedo y un gran amigo de Javier Portales. La muerte lo alcanzó el 11 de Mayo de 1974 a los 69 años.