Felix Hoffmann

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El 10 de Agosto de 1897, en los laboratorios Bayer en Barmen, Alemania, el farmacéutico Felix Hoffmann logró sintetizar al ácido acetilsalicílico con gran pureza, ese día nació la “Aspirina”. La historia de este analgésico se inicia en el siglo V antes de cristo cuando el padre de la medicina griega “Hipócrates de Cos” obtenía un caldo de corteza de “Sauce Blanco”, así se utilizó durante mas de 2.000 años con distintas variantes que fueron introduciendo, Doiscórides, Galeno de Pérgamo y Edward Stone.

En 1828 Johann Buchner logró aislar el principio activo de la corteza, se trataba de una sustancia amarga y amarillenta, en forma de agujas cristalinas que llamó salicina, pero aún muy impura, el siguiente paso lo dio el farmacéutico francés, Henri Leroux, quien obtuvo 30 gramos de salicilina a partir de 1,5 kg de corteza. En 1838 el italiano Raffaele Piria obtuvo el ácido salicílico, en 1853 el francés Charles Frédéric Gerhardt obtuvo el ácido acetilsalicílico, pero aún impuro y con severos efectos secundarios en las paredes del estómago. Finalmente Felix Hoffmann el 10 de Agosto de 1897 logró sintetizar al ácido acetilsalicílico (AAC) con gran pureza, lo que hizo que fuera aprobado por las autoridades médicas Alemanas para que Bayer lo comercializara con el nombre de “Aspirina”.

Si bien hasta la fecha no cambió su fórmula original, en 1971 se hizo un descubrimiento que la reposicionó a nivel mundial, el británico John Robert Vane, comprobó que el (AAC) suprime la producción de prostaglandinas y tromboxanos, evitando la formación de coágulos en pacientes que hayan sufrido un infarto. Un detalle no menor es que al finalizar la primera guerra mundial, Inglaterra y Francia expropiaron las licencias a Bayer y las dieron a sus laboratorios, lo mismo hizo EEUU al finalizar la segunda guerra mundial.