Ettore Arco Isidoro Bugatti

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El 15 de Septiembre de 1881, en Milán, Italia, nacía un artesano de la industria automotriz cuyas creaciones lo convirtieron en un mito, ese día el mundo recibía a Ettore Arco Isidoro Bugatti. Nacido en el seno de una familia de emprendedores artistas plagados de talentos, en 1898 Ettore fundó la «Bugatti Automobile» en Molsheim, Alsacia, actual Francia para proveer de diseño, autopartes y prototipos a otras automotrices ya instaladas. Su primer trabajo fue el «Type 1» para la «Prinetti & Stucchi», en 1902 diseñó el «Type 3» para la «Dietrich», también diseñó vehículos para la «Deutz AG» y Peugeot, en 1907 su participación en el diseño y la fabricación eran tan significativa que el «Type 7» ya se llamaba «Dietrich-Bugatti».

En 1909 se refundó la empresa para fabricar sus propios modelos con el lema «Nada puede ser demasiado hermoso, nada puede ser demasiado costoso», al igual que otros fabricantes diseñó prototipos de competición que se destacaron principalmente en las categorías de turismo. El triunfo del «Type 35» en el primer «Gran Premio de Mónaco» ubicó a la marca a la altura de Alfa Romeo y Maseratti. Para competir el segmento de autos de lujo liderado por Rolls-Royce y Maybach, Ettore diseño el «Bugatti Royale» una maravillosa obra plagada de piezas de oro, los detalles del automóvil fueron utilizados en el diseño vagones de lujo para los ferrocarriles Italianos, en los que Ettore trabajo personalmente.

Su hijo, Jean Bugatti, fue asesinado el 11 de agosto de 1939, sumado a la expropiación de la fábrica para la producción de armamento durante la segunda guerra mundial devastaron a Ettore Bugatti, quebrado y sumido en una profunda depresión intentó refundar la empresa en Levallois, París, pero su muerte el 21 de Agosto de 1947 llevaron a la desaparición de la empresa. En 1991, Romano Artioli compró lo único que quedaba de la empresa, el nombre de Bugatti, solo con eso le bastó para que su modelo, el superdeportivo «Bugatti EB110» fabricado en Módena se transformara en un ícono del diseño y el buen gusto, pero al no dar un siguiente paso devino en la desaparición de la empresa.

En 1998, el Grupo Volkswagen le compra la marca a Artioli para poner un pie en el segmento superdeportivos, el resultado es el «Bugatti Veyron EB 16.4 super sport», un monstruo de 8.000 centímetros cúbicos, que desarrolla la velocidad máxima de 437 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 2 segundos y medio, demostrando que el sueño de Ettore Arco Isidoro Bugatti sigue vivo.