Ernesto Sabato.

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El 24 de Junio de 1911, en Rojas, norte de la Provincia de Buenos Aires, nacía el brillante novelista argentino Ernesto Sabato. Ernesto era el décimo hijo de Francesco Sabato y Giovanna Maria Ferrari, dos inmigrantes italianos provenientes de Calabria. Ernesto tuvo una infancia sin privaciones económicas pero en un hogar rígido y sobre disciplinado, al terminar la escuela primaria en Rojas sus padres lo enviaron a estudiar al Colegio Nacional de La Plata donde sus profesores Pedro Henríquez Ureña y Ezequiel Martínez Estrada le inculcaron el amor por la literatura.

Mietras estudiaba en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Nacional de La Plata, junto a Héctor Pablo Agosti funda el grupo «Insurrexit», agrupación comunista que se unió a la lucha por la Reforma Universitaria en los años ’30. En 1933 fue elegido Secretario General de la Federación Juvenil Comunista pero cuando surgieron algunas dudas sobre los métodos de Stalin, el partido decidió enviarlo por dos años a las Escuelas Leninistas de Moscú pero en una escala en Bruselas se entera de lo que le esperaba, esto confirmó sus sospechas y abandonando su acomodada vida se escapó a París. Regresa en 1936 para casarse con Matilde Kusminsky Richter y obtener el Doctorado en Ciencias Físicas y Matemáticas, el premio Nobel Bernardo Houssay se fijó en él y lo ayudó a obtener una beca para trabajar en el Laboratorio Curie en París.

En 1939 fue transferido al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) pero un año después decide regresar a la Argentina para dedicarse a la literatura, pero en agradecimiento a Houssay y a quienes lo becaron, ejerce ad honorem como profesor de la Facultad de Ingeniería de la UNLP y en un Postgrado en mecánica Cuántica. Sus primeros trabajos fueron traducciones y críticas literarias, la edición de «El túnel» en 1948 lo catapultó a la cima de la consideración de sus pares. Abiertamente crítico de Perón pero admirador de Evita, en un vuelco de sus convicciones aceptó ser el interventor de la revista Mundo Argentino durante la Revolución Libertadora aunque renuncia luego de los fusilamientos de José León Suarez.

Luego de un breve paso por el Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de Frondizi edita «Sobre héroes y tumbas» considerada una de las mejores novelas argentinas de la historia, dentro de esta novela se encuentra el «Informe sobre ciegos» que en muchas oportunidades fue editado por separado. La edición de «Abaddón el exterminador» le trajo el definitivo reconocimiento internacional aunque con ciertas reservas de los círculos literarios mas progresistas ya que formó parte de la dictadura de Aramburu, no emitió crítica alguna a los sucesos de «La noche de los bastones largos» y por su abierta simpatía por el genocida Jorge Rafael Videla.

En 1979 públicamente muestra desprecio por los artistas exiliados sin importarle que sobre la mayoría de ellos pendían amenazas de muerte, sin embargo al año siguiente firma una solicitada en el que se pedía por la aparición con vida de miles de compatriotas desaparecidos. Con la llegada de la Democracia en 1983 y su imagen lavada, el Presidente Raúl Alfonsín crea la «CONADEP» (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y pone a Sabato a presidirla, el informe entregado en Septiembre de 1984 fue la base para los juicios a las Juntas Militares y sus posteriores históricas condenas. Si bien Sabato adhería a la teoría de los dos demonios, se mostró horrorizado y en contra de todo tipo de perdón o indulto a los condenados por los crímenes durante la dictadura. Sus últimas apariciones públicas fueron para apoyar abiertamente la independencia de Puerto Rico, la muerte lo encontró el 30 de Abril de 2011 solo le faltaban 2 meses para cumplir los 100 años.