Descubren plan para asesinar al juez Fernando Verón.

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El análisis de los teléfonos incautados a cuatro detenidos en Posadas con armas de fuego y ropas de la Policía Federal Argentina develó un plan para asesinar al juez Fernando Verón, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Posadas, revelaron fuentes ligadas a la investigación a El Territorio.
Detrás del plan está posiblemente uno de los asesinos más peligrosos de la historia criminal misionera: Néstor Fabián “El Negro” Rojas, acusado de tres homicidios en la provincia. El hombre está detenido en la cárcel federal de Ezeiza desde octubre del año pasado, justamente por su perfil criminologico desde alta peligrosidad.
Segun pudo conocer El Territorio, el magistrado estaba al tanto de la situación hace varios días y cuenta con custodia policial.
Las investigaciones llevadas adelante por Gendarmería Nacional determinaron que el grupo estaba en constantes comunicaciones con Rojas y reconstruyeron con detalles las intenciones del magnicidio. La idea era interceptar al implicado en la vía pública.
Entre las causas por la que está detenido Rojas se encuentra el doble crimen del acuerdo, ocurrido en diciembre del 2015 y en el cual fallecieron Sebastián Vega y Rodrigo Ibarra. Justamente Verón es quien lleva adelante esa investigación que señala como autor material a Rojas.
Los cuatro detenidos fueron atrapados el 27 de mayo y  son el posadeño Luis Miguel B., un joven oriundo de Paraguay, un soldado del Ejército Argentino y un cuarto que aún no fue identificado. Todos están a disposición del Juzgado de Instrucción Uno de Posadas.
Luis Miguel fue detenido en un control de rutina montado por Gendarmería Nacional, cuando se movilizaba con un Nissan que resultó tener pedido de secuestro por hurto en Esquel. Iba con el extranjero, que cargaba entre sus pertenencias un arma Glock valuada en cerca de 100.000 pesos.
El visitante no tenía ninguna documentación. Ni suya, ni de la pistola. Por eso los investigadores creen que podría haber ingresado de forma ilegal desde el vecino país. También creen que sus intenciones en suelo argentino no eran nada amistosas: una de las principales hipótesis hablaban de que se trata de un sicario, algo que se terminó comprobando ahora.
El conductor resultó ser un viejo conocido de las autoridades de Gendarmería. Investigadores lo estaban buscando desde septiembre del año pasado, cuando se determinó que asistió a un grupo de cuatro brasileños a quienes la fuerza atrapó en San José con armas, silenciadores, precintos, ropas de la Policía Federal Argentina -gorras, chombas, camperas – y un poco de marihuana.
El armamento estaba compuesto con dos 9 milímetros, cuatro de calibre .380 de origen turco  y una calibre .40 de fabricación estadounidense. Todas de un inmenso valor económico. En ese operativo, además, sólo se incautó un documento y un teléfono celular, por lo que los implicados también estaban despojados de cualquier identificación, al igual que el paraguayo.
Con toda esa información, el juez Marcelo Cardozo ordenó un allanamiento en la casa de Luis Miguel B., ubicada sobre calle Salvador Miqueri, a dos cuadras de la ex ruta 213. Se trata de una construcción desprolija de dos pisos ubicada bien en la esquina y con una gran cantidad de vehículos para comercializar al frente.
Gendarmería llegó al lugar con armas largas, cortó la arteria con camiones y detuvo a dos de los presentes. Uno de ellos pertenece al Ejército Argentino y es cuñado de Luis Miguel.