Dengue: investigadora llama a reactivar controles y campañas de prevención

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El flagelo del dengue sigue activo, pero quedó opacado temporalmente por efectos de las bajas temperaturas y por la pandemia de la COVID-19 que azota al país. Marina Stein, especialista en el estudio del mosquito vector de la enfermedad, insiste en la necesidad de reactivar los controles y analizó el efecto de la sequía en la reproducción del Aedes Aegypti.

Ante las intermitentes temperaturas relativamente bajas vividas en las últimas semanas en la región y los registros en cero de Salud Pública relacionados a infectados de virus Dengue en la provincia de Chaco y Corrientes, Stein, doctora en Biología e investigadora adjunta del CONICET en el Área de Entomología del Instituto de Medicina Regional de la UNNE, analizó en una entrevista realizada por Radio UNNE 99.7 los motivos por los que no se registran casos en épocas invernales.

“Se sabe que los tiempos donde las temperaturas están por debajo de los 12° -hasta 16° en algunos lugares- son críticos para la supervivencia del mosquito adulto del Aedes aegypti, particularmente para la hembra, que es la que tiene la capacidad de transmitir a través de la picadura, el virus Dengue -además de otros virus como el Zica y el Chicungunya” explicó la entomóloga.

Dijo además que “el hecho de que en nuestra región se hayan registrado temperaturas bajas, suponemos que ha bajado la población de mosquitos adultos, por lo tanto, ha bajado la posibilidad de infectarnos con el virus, lo que no significa que el peligro haya desaparecido”.

Stein explicó sobre esto, que “si bien las temperaturas bajas son críticas para los mosquitos adultos y las larvas que se desarrollan en el agua, no lo son para los huevos, que permanecen adheridos a la cara interna de los recipientes y con las temperaturas estivales se reactivan y continúa el ciclo del mosquito”.

 

“El tema de la sequía en nuestra zona impacta relativamente en la reproducción del mosquito», dijo Stein y agregó que “sobre todo si se tiene en cuenta que esta es una especie que se cría en recipientes artificiales que no necesariamente necesiten de agua de lluvia”. A esto mencionó que resulta necesario comprender que la acción humana también es determinante a la hora de “generar” potenciales criaderos de mosquitos “porque somos las personas las que ponemos agua en los floreros, en los bebederos de los perros y en otros recipientes en los que no interviene el agua de lluvia”.

En otro tramo de la entrevista, la destacada especialista del CONICET trajo a la memoria lo sucedido en el año 2009, antes de que se produzca la primera epidemia importante en Argentina. “En aquel tiempo, tuvimos en el Chaco el 50% de los casos (11 mil) registrados en todo el país. Previa a esa epidemia, hubo una sequía muy importante y esto sucedió en la zona oeste de la provincia, que es la zona más seca de Chaco. La gente en esa zona del interior chaqueño no recibe agua corriente de red y está obligada a almacenar el agua para consumir y utilizar.

Por lo tanto, podemos concluir que la proliferación de mosquitos depende –sólo en parte- del agua de lluvia, pero no necesariamente” enfatizó claramente.

Argentina: zona epidémica de Dengue

 

“En Argentina no tenemos condición endémica en materia Dengue, ¿por qué?, porque los casos se concentran en la época estival y de lluvias, por eso decimos que somos zona epidémica, porque en invierno, generalmente, no se presentan casos”, explicó Stein.

La especialista hace una reflexión sobre las acciones que se encaran para combatir el mosquito transmisor: el Aedes aegypti. “Nos ponemos muy activos y activamos los controles en las épocas epidémicas de Dengue, pero nos relajamos y bajamos la guardia con las acciones de prevención y control en invierno, tiempo en el que el mosquito es más vulnerable” subrayó.

Enfatizó sobre esto que “las acciones, medidas de control y prevención no se deben abandonar en ningún momento del año. Esto es, hasta el momento -y al no tener una vacuna efectiva que ayude a mitigar la enfermedad- la mejor prevención que tenemos para prevenir el contagio del Dengue, el Zica o el Chikunguña, que son los otros virus que también transmite el Aedes aegypti.

Los estudios han determinado que existen 4 variedades de virus Dengue y que mayoritariamente, la población de Argentina fue infectada con el Den1 “esto hace que el que infectado, genere anticuerpos contra ese tipo, pero no tiene anticuerpos contra los otros 3, y en ésta epidemia circularon los serotipos Den 1, Den 2 y Den 4” explicó Stein.

“Se sabe además, que los 26 fallecidos que hubieron en Argentina por Dengue, tuvieron que ver con la forma grave de presentación del virus. Ésta afección grave, se da en las personas que desarrollaron anticuerpos contra una variedad de virus Dengue y se infecta con otra variedad. En ellos se dan las mayores probabilidades de desarrollar la forma grave de la enfermedad” destacó Marina Stein.

Sobre la nueva forma de denominar a los reinfectados con el virus Dengue, la investigadora del IMR y el CONICET explicó “antes se hablaba de Dengue Hemorrágico, hoy se habla de un desarrollo grave de la enfermedad. Lo importante de esto es saber que, esta patología tratada a tiempo, posiblemente no termine en la muerte del individuo, ya que actualmente, si es atendida a tiempo, puede curarse” alentó Stein.