Científicos de la UNNE buscan mayor utilidad de una planta que crece en El Impenetrable

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El Impenetrable chaqueño aporta con su aridez la condición ideal para que en su espesura crezca una planta arbustiva, conocida como Opuntia. Llegando a alcanzar hasta 6 metros de altura en México-de donde es originaria- es una planta muy apreciada en toda América por el aprovechamiento de sus frutos, como así también de sus pencas.

La Opuntia pertenece al género de las Cactáceas que son un grupo particular de plantas adaptadas para reducir la superficie de transpiración y retener gran cantidad de agua en forma eficiente. Su cultivo comenzó en América con la cultura azteca según los restos arqueológicos encontrados. Actualmente se la produce en los países del Mediterráneo, África, Australia y la India, siendo la Opuntia ficus indica la variedad domesticada más cultivada.

El equipo de investigadores liderados por la doctora Sonia Sgroppo enfocará su estudio en la especie silvestre de Opuntia sp. que crece en El Impenetrable, productora de frutos púrpura, “muy apreciada por los niños del lugar y de la cual no hay información bibliográfica sobre su composición química y las sustancias bioactivas”.

A la Opuntia se la puede encontrar a lo largo y a lo ancho de América, y también en Europa a donde ingresó gracias a los españoles. La utilidad que se le da en distintos países es muy variada e integral.

Los frutos de la planta se utilizan para consumo en fresco entero y cortado, como así también en la preparación de jugos, caramelos, yogures, postres y son muy apreciados por su sabor.
La Opuntia es una planta multipropósito, proveedora de forraje, alimento (frutos y cladodios), compuestos cosméticos, medicinales y nutracéuticos, siendo su cultivo de bajo costo, se desarrolla en tierras poco exigentes, es capaz de evitar la degradación del medioambiente y proteger el hábitat de la fauna silvestre.

Los cladodios o pencas jóvenes (“nopales” en México), se utilizan desde tiempos de los aztecas en preparaciones culinarias mientras que en otros países son consumidos como alimentos exóticos. Se los emplea en ensaladas, salsas, sopas, estofados, snacks, bebidas.
Son productos con un alto contenido de sustancias bioactivas, minerales y fibra, lo que les otorga una excelente capacidad biológica y nutracéutica teniendo entre otros, efectos antitumorales, antihiperlipidémicos, anticolesterolémicos, antihipertensivos y antiinflamatorios.

En la Argentina, se consume principalmente la fruta fresca de la Opuntia ficus indica, conocida como “tuna”, de color amarillo sin espinas y es utilizada para elaborar mermeladas, jaleas y arrope. Con respecto a los cladodios, en el país sólo se emplean como forraje para la alimentación de animales caprinos o vacas lecheras. En ensayos de complementación de forraje realizado con pencas encontraron que las cabras consumían una menor cantidad de agua y de fardos de alfalfa suplementados con pencas. También se utiliza el mucílago de las pencas como impermeabilizante de paredes y pisos y se extrae de un insecto parasitario de las Opuntias el colorante para el teñido de lanas, telas o ponchos.

El grupo de investigadores de la UNNE indagará las características fisicoquímicas, la composición química y determinará los principales compuestos bioactivos (polifenoles, betacianinas, clorofila, ácidos ascórbico, pectinas), presentes en los frutos púrpuras y los cladodios jóvenes y maduros.
Por otra parte, se optimizará el proceso de cocción de los cladodios jóvenes, asegurando un buen contenido nutricional y alta calidad organoléptica, dirigido al consumo de la población lugareña y su potencial oferta como alimento étnico.