Carlos Loiseau

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El 9 de Noviembre de 1948, en Salta, nacía un hombre que demostró que dentro de un lápiz existe un mundo y que solo unos pocos elegidos saben extraerlo con talento, pasión y esfuerzo, ese día llegaba al mundo Carlos Loiseau, mas conocido como «Caloi». Criado en Adrogué desde los 6 años, dibujante de alma y cuerpo, tuvo su primera oportunidad en 1966 en la revista «Tía Vicenta» y en «María Belén» donde publicó la tira «Artista, Flor, Ejecutivo». A partir de 1968 trabajó en la revista «Análisis» y en el diario «Clarín» que después de unos años se convertiría en su casa. En los años 70 hizo trabajos publicitarios y alternaba colaboraciones en las prestigiosas revistas «Satyricón», «Mengano» y «El Gráfico» donde desarrolló una de sus facetas mas exitosas, el humor deportivo.

En 1973 publica en Clarín las primeras tiras de «Clemente y Bartolo» historias de un conductor de tranvías y su pájaro sin alas. De ella se desprendió su personaje emblemático «Clemente» que se hizo tira en la contratapa del diario, con los mas variados temas de actualidad, pero sobretodo una solapada y ácida resistencia política. La obra de Caloi por la boca de Clemente se apoyaba en cuatro patas «El fútbol», «Las aceitunas», «La ironía» y «Las mujeres», sobretodo una, «La mulatona» un personaje voluptuoso de su misma especie. Durante el mundial de Argentina 78 se produjo una controversia cuando el relator de fútbol y vocero de la dictadura reinante «José María Muñoz» se pronunció en contra de arrojar papelitos cuando salían los equipos a la cancha.

La dictadura por medio del relator quería desalentar este hábito, Caloi por medio de Clemente se reveló a esa idea y fomentaba abiertamente esa tradición día a día desde su tira. Esto lo enfrentó con Muñoz e indirectamente con la dictadura que implementó estrictos controles en los ingresos a los estadios. El resultado de la disputa se vio en la final Argentina Holanda cuando millones de papelitos volaron cuando salió el equipo Argentino a la cancha y una imagen de las tribunas tapada de papeles se transformó en la mas emocionante del Mundial. Quizás el mayor legado de Caloi sea su programa televisivo «Caloi en su tinta» una bocanada de aire puro en la televisión Argentina que se inició en 1990 en ATC.

En él se proyectaban cortometrajes de todo el mundo, además de su obra, programa en el que los ilustradores argentinos encontraron un lugar donde expresarse, plagado de premios, a partir de 2005 encontró su lugar en la Televisión Pública. Su obra recorrió el mundo, sus libros son un legado eterno, junto con Fontanarrosa y Quino forman un trío indestructible de humor y talento. En 2009 fue declarado ciudadano ilustre de Buenos Aires, el 3 de Mayo de 2012 se estrenó su largometraje «Anima, Buenos Aires», fue su último acto, falleció 5 días después. El arte perdió un eslabón, el dibujo perdió un lápiz, la cultura perdió un soldado y Adrogué perdió un vecino de lujo.

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