«Batalla de Platea»

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El 27 de agosto del año 479 ac, en Beocia, ribera norte del golfo de Corinto, actual Grecia Occidental, el ejército de la Liga Panhelénica derrotaba a las fuerzas invasoras del Imperio persa de Jerjes I, ese día se libraba la «Batalla de Platea». En el año 457 ac, en el marco de la expansión del Imperio aqueménida de Persia, las fuerzas de Ciro II el Grande conquistaron Jonia, las ciudades estado griegas se unieron en una coalición llamada la Liga panhelénica que a partir del año 490 ac hicieron frente al ejército invasor en las recordadas «Guerras médicas».

En la primera se destaca la gesta ateniense que sin la ayuda de Esparta venció a los persas en la «Batalla de Maratón». La segunda estaba siendo dominada por los persas que luego de la épica «Batalla de las Termópilas» donde 300 espartanos ofrecieron una resistencia heroica en un angosto desfiladero, lograron una vía hacia Atenas, sin embargo la batalla naval de «Salamina» mantuvo la esperanza en el alma de Grecia. Jerjes I, quinto Rey del Imperio Persa de aqueménida, ordenó a su comandante Mardonio que reagrupara sus tropas para atraer al resto de las fuerzas griegas y darles una estocada final. Mardonio reunió unos 300 mil hombres en una planicie de Beocia, próxima a la ciudad de Platea donde construyó un campamento fortificado para esperar el contra ataque heleno. Las tropas de la Liga llegaron hasta las posiciones Persas pero se mantuvieron alejadas en un terreno elevado ya que estos los superaban en número casi 3 a 1.

Luego de 8 días de provocaciones, estudios, dudas y pequeñas escaramuzas, los griegos decidieron cambiar de posición para tener mejor acceso a la orilla del Río Asopo y así abastecerse de agua. El 27 de agosto los griegos iniciaron la movilización pero una confusión en las directivas hicieron que las tropas se separaran en tres grupos, una avanzada Persa interpretó esto como una huida desordenada y creyó que era la oportunidad para aplastarlos. Los Persas se movilizaron rápidamente y comenzaron con la persecución, cuando dieron con ellos, la mayoría de los griegos ya estaban apostados en la planicie del templo de Deméter.

La batalla fue una verdadera masacre, ambos bandos no entraban en la planicie por lo que los que llegaban empujaban impidiendo reagrupaciones o huidas. El punto de inflexión fue la muerte del líder persa Mardonio, quién pese a estar rodeado por cientos de guardias fue alcanzado por una roca lanzada por los espartanos. Este hecho fue tomado por un presagio por los persas que atorados en la planicie no podían huir, a su vez un grupo de griegos que no habían llegado a la batalla retrocedieron hasta el campamento persa y aplastaron a los que se habían quedado como reserva. Esta victoria de la Liga Helénica marcó el fin de la Segunda Guerra Médica.