«Batalla de Guam».

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El 21 de julio de 1944, en la mas grande de las Islas Marianas del Océano Pacífico la Armada de los EEUU invadía un valioso enclave japonés, ese día se iniciaba la «Batalla de Guam». La isla de Guam había estado bajo el dominio de los EEUU desde 1898, año en que terminó la guerra Hispano-Estadounidense, pero ocupada por la Armada Imperial Japonesa, 4 días después del ataque a Pearl Harbor, el 11 de Diciembre de 1941.

El plan aliado para la conquista del pacífico era el de ir conquistando islas y archipiélagos cada vez mas cerca de Japón para instalar bases aéreas para que pudieran despegar los bombarderos pesados, imposible desde los portaviones. El plan de Invadir Guam era el siguiente a la toma de Saipán pero la férrea resistencia japonesa atrasó los planes hasta que todo estuvo listo para el 21 de Julio de 1944.

La Isla de Guam era la mas grande del archipiélago pero la mayor parte de sus costas estaban rodeadas de arrecifes que dificultaron las primeras maniobras, sin embargo el plan de desembarcar en ambas costas y avanzar hasta encontrarse en el centro de la isla y así dividir en 2 a las tropas japonesas. 36 mil soldados estadounidenses desembarcaron en las primeras horas, los escasos 18.500 soldados japoneses superados en número y armamento debieron ofrecer resistencia nocturna con tácticas de infiltración y guerrilla.

Pese al heroico esfuerzo en pocos días los EEUU lograron desembarcar e instalar artillería pesada que obligó a los japoneses a guarecerse en el Monte Lamiam, sin comida ni refuerzos, los norteamericanos esperaban una rendición que nunca llegó. Con 500 japoneses ya hechos prisioneros los 18 mil restantes lucharon hasta morir, pese a que la batalla terminó el 10 de Agosto, aún en Diciembre aparecían patrullas norteamericanas asesinadas lo que hacía suponer que en la jungla al sur de la Isla aún permanecían japoneses ocultos. La isla pasó a ser un territorio de ultramar bajo el dominio estadounidense, en 1972 unos granjeros encontraron a un soldado japonés que fue entregado a una patrulla de los EEUU, se trataba de Shōichi Yokoi quién nunca imaginó una rendición del Imperio japonés y por ello permaneció alerta durante 28 años esperando una ayuda que nunca llegó.