“Batalla de Farsalia”.

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El 9 de Agosto del año 48AC, en territorio griego, tuvo lugar un decisivo enfrentamiento de la Segunda Guerra Civil Romana, cuando tropas de Julio César aplastaron al numeroso ejército de Pompeyo Magno en la “Batalla de Farsalia”. El conflicto se había originado 2 años antes cuando una facción tradicionalista del senado romano liderada por Pompeyo Magno quiso recortar los poderes crecientes de Julio César que impulsado por sus conquistas militares en los confines del imperio ya era Gobernador de Galia e Hispania.

La movida de Pompeyo en el senado fue neutralizada por Marco Antonio, representante de la plebe, que vetó la ley. Se inició una feroz persecución de adeptos a Julio César por lo que Marco Antonio huyó de Roma, sin oposición, Pompeyo logró que el senado le de poderes especiales. Julio César regresó a Roma para enfrentar a Pompeyo en el año 49 a.c. iniciando la Segunda Guerra Civil Romana.

Luego de una pequena derrota en la batalla de Dyrraquium, Julio César se reagrupó en Aginium donde se reunió con Calvino y sus tropas, mientras que Pompeyo se unió en Larisa a las tropas de Escipión, ambos se dirigieron a Farsalia, actual territorio griego para la siguiente contienda. Mientras que Pompeyo prefería una campaña de persecución y desgaste, Julio César utilizaba la táctica de “celeritas e improvisum” (velocidad y sorpresa) sobre todo en batallas con inferioridad de fuerzas. Pese a que Pompeyo lo duplicaba en infantería, unos 55 mil contra 27 mil de JC y lo triplicaba en jinetes, unos 3 mil contra varios centenares de JC, este decidió atacar pero a 200 mts del encuentro frenaron su marcha, Pompeyo interpretó que se habían arrepentido de enfrentarlo y ordenó el ataque indiscriminaado, cayó en la trampa.

Con las tropas de Pompeyo atacando por el flanco derecho JC los atacó por la retaguardia neutralizando la ventaja numérica, mientras en el centro la batalla estaba pareja, en los flancos las sorprendidas tropas de Pompeyo se desbandaron y huyeron, en solo una hora, Julio César aplastó a Pompeyo quién montó un caballo y huyó a Larissa. Pompeyo fue decapitado en Egipto, por lo que los ejércitos quedaron en manos de sus hijos Cneo Pompeyo, Sexto Pompeyo y su lugarteniente Tito Labieno, estos no estaban a la altura de la contienda y poco a poco se fueron debilitando. Hacia el año 45AC, los tres quedaron aislados en Hispania con los últimos soldados y jinetes, hasta allí llegó Julio César y los aplastó en la “Batalla de Munda” poniendo fin a la Segunda Guerra civil Romana.