Acta Original de la Independencia

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El 2 de Agosto de 1816, se producía un hecho que reflejaría las dificultades que tendría la Argentina para formarse como nación, ese día, a menos de un mes de ser firmada, se robaban el acta original de la Independencia proclamada por el congreso de Tucumán.

En el momento en que los diputados en Tucumán declararon la independencia y firmaron el acta manuscrita dispusieron realizar copias impresas para entregar y notificar a las diversas provincias, una vez terminado ese trámite, remitir el original a Buenos Aires junto con otros documentos complementarios. Para el traslado del acta original y otros documentos importantes, increíblemete se comisionó solo a una persona, el oficial porteño, ayudante mayor del regimiento 8, Cayetano Grimau y Gálvez, de solo 21 años de edad. Solo, sin armamento ni custodia debía recorrer 1.300 km de tierras inhóspitas y hostiles, transportando el documento más importante de la nación, decisión que aún es motivo de estudio.

Al llegar a la provincia de Córdoba el gobernador José Javier Díaz, declarado artiguista y enemigo de Buenos Aires le ofrece una custodia, aunque también desarmada, para que lo acompañe, Grimau acepta gustoso. A poco de partir y en el medio de la nada se toparon con tres hombres liderados por un tal José García, que en realidad era el «Ingles Joice» un soldado de Artigas, este les manifiesta que llevaba documentos a Buenos Aires y se ofrece a viajar en grupo, nuevamente Grimau acepta, no tenía muchas opciones.

El 2 de Agosto, poco antes de llegar a la parada programada en la posta de la Cabeza de Tigre, aún en territorio cordobés, son interceptados por un carruaje donde iban el diputado Miguel Calixto del Corro con seis acompañantes, Grimau intentó evitarlos, pero el resto del grupo los interceptó pareciendo conocerse de antemano. Grimau sospechando que algo extraño se traía ese encuentro «casual» no intercambió palabras con el grupo, pero cuando se alejó para hacer sus necesidades fisiológicas, le apuntaron con un trabuco por la espalda y un facón en el cuello, al tiempo que le solicitaron que les entregara toda la documentación que llevaba hacia Buenos Aires.

El grupo se alejó dejándolo solo con el acompañante cordobés que ya sin documentos que cuidar regresó a la ciudad de Córdoba, Grimau, al que solo le dejaron su caballo, llegó a Buenos Aires y denunció el hecho, que pese a ser investigado no pudo resolver el destino de los documentos. Luego del hecho se solicitó una de las copias impresas, que al estar también firmadas, serviría como nuevo original, este en la época de Rosas también desapareció. En 1916 con motivo del centenario se llevó a cabo un exhaustivo rastreo del acta, en un colegio salesiano de Córdoba se hallaron todos los documentos dirigidos a Pueyrredon que llevaba Grimau, a excepción del acta original que aún permanece desaparecida.

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